La publicidad móvil en ómnibus, con cobertura en zonas urbanas y suburbanas, se ha convertido en la "vedette" en impacto publicitario de los últimos cinco años. Este fenómeno de expansión mundial, que tiene en los Estados Unidos de Norteamérica e Inglaterra sus potenciales más altos, está alcanzando en la Argentina un extraordinario nivel de desarrollo en lo que hace a formas, técnicas visuales, versatilidad y sistemas de impresión. Por otro lado, sabemos de la importancia que tiene el transporte público de pasajeros en nuestras principales ciudades y la variedad de recorridos posibles, lo que nos brinda el consecuente análisis de posicionamientos sociales, económicos, de edades, etc., según las zonas que toca cada itinerario de líneas.
Muchos productos de mercado encuentran en la utilización de este medio un excelente complemento de las campañas publicitarias. Pensemos que cada ómnibus expone los avisos durante 18 horas por día y en un movimiento continuó, alcanzando un altísimo índice de contactos no sólo de los peatones, que observan más los laterales, sino también del automovilista que fija su vista en las culatas. En cuanto al pasajero, debemos señalar que en promedio permanece 40 minutos en el interior de cada vehículo y sabemos perfectamente que en horarios amplios del día, la publicidad interior puede llegar a ser el único entretenimiento en ese lapso, dejando en consecuencia un altísimo poder de recordación, ya que la persona tiene el tiempo más que suficiente para leer y decodificar imágenes y símbolos. Los estudios marcan, que el poder de recordación de los pasajeros en los interiores de ómnibus, es superior al 80 por ciento.